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Lo que los niños hacen por nosotros, y cómo decir «gracias»

Los niños son personitas divertidas capaces de una gran creatividad y alegría, y tienen mucho talento para hacer aflorar esa alegría, amor e inocencia en los demás. Lo admito, cada vez que veo un bebé en el supermercado o en la iglesia, tengo que señalarlos y decir algo sobre ellos a los demás. Son… demasiado… adorables. Es cierto que hay momentos en los que son un poco pesados, por no decir otra cosa, pero al final del día, sabes que los quieres. Bien, sé sincero, cuando tienes tiempo libre, ¿qué tipo de cosas sueles buscar en YouTube? Gatos. Pero justo detrás de eso y de otros animales, me atrevería a suponer que los bebés son casi los vídeos más populares de YouTube. ¿Por qué? Simplemente porque nos hacen sonreír.

He aquí 4 cosas que los niños hacen por nosotros y formas de agradecerles su presencia:

1. Sacan a relucir la responsabilidad que llevamos dentro.

Aunque soy adulta, no suelo sentirme como tal hasta que se me imponen responsabilidades. Estas responsabilidades que se nos dan muestran a los demás y a nosotros mismos nuestras capacidades de mente, cuerpo y espíritu. Nos dan la oportunidad de hacer el bien y elevan nuestra autoestima. Cuando nuestros hijos nos plantean un reto, nos están dando la oportunidad de «tomar el camino más elevado», de ejercitar nuestro autocontrol y de aplicar normas de compasión, civismo y sabiduría que nos recuerden cómo vivir la vida de la forma en que debe vivirse. Cuando enseñamos a un niño cómo actuar en determinadas situaciones a las que se enfrenta, reforzamos la importancia de esas mismas reglas para nosotros mismos.

2. Nos ayudan a preocuparnos por los demás.

Como humanos, puedo decir sin temor a equivocarme que somos seres egoístas que pensamos en lo que queremos y en lo que es mejor para nosotros. Sin embargo, al mismo tiempo, como humanos, también nacemos con un sentido de la empatía y la simpatía que puede crecer con el tiempo y la experiencia. Tener hijos nos da la oportunidad de ejercitar nuestra paciencia y lo que nos gusta llamar «amor incondicional», ya que pasamos por innumerables retos y experiencias de vinculación que, en última instancia, nos unen más como familia.

3. Nos enseñan a ser mejores profesores.

Asúmelo. Si no somos capaces de explicarnos a nosotros mismos nuestras razones para cumplir las normas de seguridad, cortesía común o cualquier otra convención social, ¿cómo esperamos que nuestros hijos entiendan nuestro razonamiento? Nuestros atrevidos hijos, que ponen a prueba nuestros límites con diligencia, nos permiten utilizar estas habilidades para transmitirles nuestra sabiduría sobre cómo comportarse de forma adecuada en distintas circunstancias. Del mismo modo, para ser padres eficaces, debemos ser capaces de explicar las razones de nuestras propias acciones cuando reforzamos las consecuencias de las decisiones correctas e incorrectas tomadas por nuestros hijos. Este es uno de los puntos clave para ser un padre autoritario.

4. Nuestros hijos nos enseñan a entrar en contacto con nuestro yo más joven y a buscar y encontrar la alegría en el momento.

¿Qué cosas te alegran? Seré franco con usted y admitiré que últimamente he buscado temas nostálgicos de mi propia infancia. Me encantan las cosas que me hacen sentir joven de nuevo (no es que sea vieja ni nada de eso, pero ya me entiendes). Como he dicho antes, la creatividad, la indagación y la alegría son talentos innatos de los niños, y ellos no pueden sino fomentar en nosotros ese mismo sentido de inocencia y amor contagioso por el mundo. Reímos cuando nuestros hijos ríen, lloramos cuando lloran y vemos el mundo como solíamos verlo a través de los ojos de nuestros hijos.

¿Cómo podemos corresponder a nuestros hijos y decirles «gracias»?

La respuesta es sencilla. Demostramos nuestro amor y dedicación a nuestros hijos siendo lo mejor que podemos ser, y haciendo todo lo posible por conectar con ellos y hacer que nuestro tiempo juntos tenga sentido. Tómate tiempo para hablar con tus hijos, dedícales tiempo a jugar y a estar tranquilos, tanto con sus pasiones como con las tuyas. Mientras hagas todo lo posible por ser el padre perfecto para tu hijo (y nadie es perfecto, pero intentarlo es la clave) y atiendas a cada una de sus necesidades tanto físicas como mentales/espirituales, estarás honrando a tu hijo y podrás estar orgulloso de tus esfuerzos. Ahora, disfrutad del tiempo que paséis juntos.

Para más información, visite: https://kidshealth.org/en/parents/nine-steps.html

Para más información sobre Positive Parenting, visite: ¿Qué es la crianza positiva? Investigación y beneficios

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