Muchos padres temen la hora de acostarse. Las razones son infinitas. Puede ser que tu hijo no se canse y sea muy activo, incluso por la noche. O puede que tu hijo no quiera apagar la televisión o sus tabletas. O no importa cuántas veces le digas que es hora de irse a la cama, ¡muestra resistencia! ¡No tienes por qué quedarte atrapado en este ciclo! Hay muchos consejos que pueden ayudar a tu hijo a dormir bien. Voy a destacar 7 consejos que me gusta compartir con los padres con los que trabajo:
1. Haz ejercicio durante el día.
Dale a tu hijo mucho tiempo durante el día para estar activo. Los niños son seres activos por naturaleza, ¡así que asegúrate de darles mucho tiempo para ello! Darles tiempo durante el día para que liberen su energía evitará que sean tan activos por la noche. Lo que puedes hacer para mantener a tu hijo activo durante el día es llevarlo al parque, practicar un deporte, dar un paseo, saltar a la comba, etc. De nuevo, trata de evitar este tipo de ejercicios antes de acostarse, ya que podrían excitar a tu hijo y le dificultarían conciliar el sueño.
2. Dales mucha comida y líquidos a lo largo del día.
Puede haber ocasiones en que tu hijo no quiera irse a la cama o se despierte porque tiene hambre o sed. Para evitarlo, asegúrate de darle la alimentación adecuada a su edad, para que se duerma antes y permanezca dormido más tiempo. Mantén un vaso de agua junto a su cama para reducir el número de veces que se levanta. Evita las comidas copiosas antes de acostarse, pero si tu hijo tiene hambre, dale un pequeño tentempié.
3. Nada de pantallas ni aparatos electrónicos antes de acostarte.
Una regla general importante cuando se trata de pantallas/electrónicos es evitarlos al menos dos horas antes de acostarse. La luz azul de las pantallas altera tu reloj interno, lo que engaña a tu cerebro haciéndole creer que es de día y te mantendrá despierto más tiempo. Procura no tener pantallas/electrónicos en la habitación de tu hijo por la noche, donde puedan ser fácilmente accesibles.
4. Dales un baño caliente.
¡Los baños calientes son una forma estupenda de relajarse después de un largo día!
5. Realiza una actividad de relajación.
Las actividades de relajación están pensadas para relajar el ritmo cardíaco y el cerebro de tu hijo y prepararlo para irse a la cama. Más adelante hablaremos de algunos ejemplos de actividades de relajación.
6. Ajusta la iluminación.
Asegúrate de que las luces de la habitación de tu hijo están completamente apagadas. Las luces nocturnas están bien, siempre que sean tenues y no alteren el reloj interno de tu hijo. Como ya hemos dicho, asegúrate de que no hay pantallas o aparatos electrónicos brillantes en la habitación de tu hijo, ya que pueden alterar su reloj interno.
7. No hagas ruido.
Puede haber momentos en que tu hijo quiera saltar de la cama y unirse a ti porque te oye hablar o escucha la tele del salón encendida. Intenta reducir el ruido todo lo posible para que tu hijo no sienta que se está perdiendo algo. No pasa nada si te quedas despierto más tiempo después de que tu hijo se haya acostado, pero, de nuevo, ten en cuenta que ellos también tienen miedo a perderse algo.
8. ¡Mantén una rutina!
A los niños les encantan las rutinas y se estresan cuando se interrumpe su rutina, lo que puede provocarles problemas de sueño. Asegúrate de que mantienes una rutina, acostándote a la misma hora todas las noches y poniendo en práctica estos consejos más o menos a la misma hora todos los días. Avisa a tu hijo de cuándo empezarás a prepararle para irse a la cama, para que la transición le resulte más fácil.
Más actividades de relajación:
Dar a tu hijo algo de tiempo para relajarse antes de acostarse es una práctica estupenda para que se duerma antes y permanezca dormido más tiempo. Aquí tienes un par de actividades para relajarse que puedes practicar con tu hijo antes de acostarse:
– Medita y/o estira. Medita o haz estiramientos con tu hijo durante unos minutos antes de acostarse. Esto no sólo ayuda a relajar la mente, sino también el cuerpo. Puedes guiar tú mismo la meditación si te sientes lo suficientemente cómodo o puedes encontrar montones de meditaciones guiadas y/o estiramientos en Internet. ¡Recuerda controlar la respiración!
– Lee un libro. La lectura no sólo sirve para que tu hijo practique la lectoescritura, sino que también es una forma estupenda de relajarse por la noche. El tiempo de lectura justo antes de acostarse también te da la oportunidad de acurrucarte y establecer un vínculo con tu hijo.
– Haz un puzzle.
– Juega con masilla.
– Colorea, pinta o dibuja.
En definitiva, la hora de acostarse no tiene por qué ser una molestia ni para ti ni para tu hijo si pones en práctica estos consejos y sigues una rutina. Si sigues teniendo dudas o crees que tu hijo tiene problemas para dormir, ponte en contacto con su pediatra.
