¡Una receta para ayudar a los que son quisquillosos con la comida!

Las comidas con los peques son divertidas, ¡pero también pueden ser una locura y un desastre! Es todo un reto evitar que la comida se toque, se caiga o se aplaste contra todas las superficies que rodean a tu hijo. Esto ya es bastante complicado de manejar sin tener que preocuparte además de si tu hijo está comiendo lo suficiente y lo adecuado. ¡Tener un niño quisquilloso con la comida es toda otra batalla! Como padre o madre, puede resultar frustrante intentar asegurarte de que tu hijo ingiera lo necesario para crecer y desarrollarse cuando parece que no quiere colaborar contigo. Tanto si rechaza las verduras por completo como si le tiene manía al requesón, ¡aquí tienes algunos consejos que pueden ayudarte a ti y a tu hijo quisquilloso!

Da rienda suelta a tu creatividad

Una forma de animar a los niños a probar alimentos nuevos, o que antes no les gustaban, es hacer que este momento sea un poco más divertido. Una forma de hacerlo es dar diferentes formas a la comida. Puedes colocarla en forma de estrella o incluso crear un arcoíris usando los distintos colores de los alimentos. ¡Incluso puedes hacer una carita sonriente con la comida! ¡No tengas miedo de hacer un poco el tonto! Hacer muecas divertidas mientras pruebas la comida podría ser justo el empujoncito que necesitan. Si todo lo demás falla, ¡el método del avión siempre es un clásico!

Modelo:

Ya lo he mencionado brevemente antes al hablar de las expresiones faciales, pero el hecho de que tú mismo te comas la comida marca una gran diferencia. Cuando los niños te ven comer una gran variedad de alimentos, eso puede animarles a hacer lo mismo. No subestimes el ejemplo que les das a tus hijos, ¡te admiran! En mi caso, mi madre fue un ejemplo maravilloso de esto. ¡Siempre le hacía mucha ilusión probar algo nuevo y nos animaba a unirnos a la diversión! Su entusiasmo y su pasión por probar cosas nuevas han influido mucho en mi forma de ver la comida, ¡incluso ahora que soy adulto!

No te rindas:

No te desanimes si, después de darle brócoli a tu hijo, lo ignora por completo. Puede que haya que ofrecerle un alimento varias veces antes de que se plantee siquiera comérselo. Es bueno esperar unos días antes de volver a ofrecerle un alimento. Este proceso será lento y es fácil que te frustres. Sin embargo, ¡ser paciente y constante dará sus frutos a la larga!

Horarios:

Siguiendo con la idea de la constancia, te viene muy bien intentar tener un horario fijo para las comidas y los tentempiés. Establecer esta rutina le dará a tu hijo una idea de lo que puede esperar y puede facilitar la introducción de nuevos alimentos. Además, no hace falta que le des algo nuevo cada vez que coma. ¡Lo que mejor funciona es encontrar el equilibrio entre introducir nuevos alimentos y ofrecer comidas y tentempiés con los que tu hijo se sienta cómodo!

Opciones de la oferta:

Las horas de comer pueden resultar frustrantes tanto para los padres como para los niños. Los niños pueden sentirse frustrados por la falta de control que tienen sobre lo que comen. Una forma de evitarlo es ofrecerles varias opciones. No te estoy diciendo que dediques tiempo a preparar varias comidas diferentes. Lo que digo es que ofrecerle a tu hijo la opción de elegir entre zanahorias, guisantes u otra verdura puede ayudarle a sentirse más a gusto y como si tuviera un poco más de control. Esto también puede ayudar a asegurarte de que come una variedad de cosas buenas.

Haz que los niños participen:

Este consejo va en la misma línea de lo que te he contado antes. ¡Involucrar a los peques puede hacer que el proceso sea más divertido y también les ayuda a sentir que tienen un poco más de control! ¡Esto será diferente en cada familia! Por ejemplo, puedes llevar a los peques al supermercado contigo y que te ayuden a elegir diferentes alimentos. Otra opción es que los niños te echen una mano a la hora de preparar la comida. Por ejemplo, pueden ayudarte a clasificar los ingredientes para una comida concreta, asegurándose de que las verduras estén cerca de la tabla de cortar o de que las latas estén cerca de la olla. Dependiendo de la edad de los niños, también pueden participar más en el proceso de preparación. Por ejemplo, puedes pedirles que laven ciertas frutas o verduras. Quizás incluso que remuevan una olla bajo supervisión. Hablar con tus hijos mientras realizas este proceso también puede ser útil. Explicarles cómo y por qué preparas los diferentes alimentos o comentar lo rico que va a estar el plato puede ayudar a que tu hijo se ilusione con la hora de comer.

¡Espero que estos consejos te ayuden a que las comidas sean más fáciles, menos estresantes y más divertidas tanto para ti como para tus hijos! ¡Que lo disfrutes!

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