Había tenido un día bastante largo durante este turno concreto como Técnico Registrado en Conducta. A este día concreto en el trabajo lo llamamos «miércoles chiflados», porque, por alguna extraña razón, nuestros preciosos niños siempre hacen las cosas más emocionante cosas a mitad de semana. El chico con el que estoy trabajando ha estado muy enérgico toda la mañana y parece haber sufrido un bajón. Está sobreestimulado y le cuesta concentrarse. Con los objetos que tengo esparcidos por la mesa, le pido que me indique dónde está el coche azul. Lo coge y lo lanza al otro lado de la habitación. Cuando le pido que lo intente de nuevo, empieza la rabieta.
Debido a mi agotamiento mental, me cuesta decidirme por la mejor solución. ¿Cuál es la mejor manera de afrontar situaciones como ésta? Respiro hondo y recuerdo una herramienta sencilla pero poderosa.
La clave está en modelar y enseñar a los niños las poderosas herramientas de la atención plena y la regulación emocional. Estas habilidades ayudarán a tu hijo el resto de su vida, enseñándole respuestas sanas para cuando las cosas no salgan como ellos quieren.
Comprender la Atención Plena y la Regulación Emocional
¿Qué es la atención plena? La Asociación Americana de Psicología la define como «la conciencia de los propios estados internos y del entorno». Tiene el poder de ayudarnos a evitar hábitos o respuestas poco saludables, que se producen al observar nuestros pensamientos, emociones y circunstancias presentes sin juzgarlos ni reaccionar ante ellos. No necesitas una magnífica cima de montaña, una puesta de sol o una hora entera de meditación; sólo la capacidad de estar quieto durante 5-10 minutos, dondequiera que estés, tal como eres.
¿Qué es la regulación emocional? El Dr. James Gross de la Universidad de Stanford la ha definido como «nuestros esfuerzos por influir en las emociones de formas que pensamos que aumentarán la probabilidad de que sean útiles y no perjudiciales» (Gross, 2015). Regular nuestras emociones desempeña un papel importante en la gestión del estrés, la ansiedad y otros sentimientos intensos.
Existe una conexión importante entre estos dos conceptos. La atención plena favorece la regulación emocional, lo que puede mejorar enormemente la capacidad de los niños para responder a las emociones de forma constructiva.
Beneficios de la atención plena para los niños
¡Esos pequeños cuerpos experimentan sentimientos realmente grandes! Tu hijo necesita ayuda para aprender qué hacer con sus emociones, sobre todo porque está experimentando muchas por primera vez. La atención plena te proporcionará emocional beneficios, reduciendo el estrés, la ansiedad y la frustración, y aumentando la calma y la capacidad de recuperación. Los niños también se beneficiarán socialmentefomentando mejores habilidades de empatía, comunicación y resolución de conflictos. Además, la atención plena influye positivamente en cognitivas cognitivas, mejorando la atención, la concentración y la flexibilidad.
Consejos prácticos y actividades para niños
¿Cómo podemos implantar una práctica de atención plena realista en la vida de nuestros hijos? Empieza con algo sencillo. Prueba con ejercicios de respiración, exploraciones corporales, escucha atenta y atención a los sentidos. Intenta adaptar las actividades a los distintos grupos de edad. Por ejemplo, utiliza visualizaciones guiadas para los niños más pequeños, y tal vez apuntes en un diario para los mayores. Por último, es importante integrar breves momentos de atención plena en tus rutinas habituales. Prueba a tomarte unos minutos antes o después de la cena familiar, o tal vez incorpóralo a tu rutina nocturna.
Echa un vistazo a este enlace para acceder a una gran cantidad de herramientas para la atención plena de los niños.
Volviendo a mi Miércoles Chiflado. Mientras respiro hondo, recuerdo la importancia de la atención plena, no sólo para los niños con los que trabajo, sino también para mí misma. En lugar de reaccionar por frustración, guío suavemente al niño a través de un sencillo ejercicio de respiración, ayudándole a encontrar un momento de calma. Poco a poco, sus hombros tensos se relajan y puede volver a concentrarse. Momentos como éste me recuerdan que enseñar a los niños atención plena y regulación emocional no consiste en ser perfectos, sino en darles las herramientas para que puedan manejar sus emociones de forma saludable. Con paciencia y práctica, estos pequeños momentos de atención plena pueden moldear su capacidad para afrontar los retos de la vida con resiliencia y comprensión. Al guiar a los niños en la regulación de sus emociones, fomentamos un futuro más sano y equilibrado para ellos y para quienes les rodean.
